jueves, 3 de septiembre de 2026

“Raven no apaga al chico astro; solo le impide correr hacia el fuego creyendo que es el sol.”

 


Si hubiese escrito hace dos días lo habría hecho sobre victorias, sobre epicidad, de como logré casi cerrar las conquistas en el trabajo, de un mes de julio y agosto muy ordenados y bonitos en los que he sido yo mismo como hacia décadas que no lo era...


Pero no escribo hace dos días, escribo ahora, y ahora estoy asustado. O mejor dicho, el chico astro está asustado porque han tocado directo en mi herida.  Pensaba que las cosas se habían superado, pero como dicen los psicólogos: Los traumas no se superan, se integran.  Y claro cuando algo los toca, los revive, en parte en pequeño como una pequeña fiebre localizada.  

 

La herida dice:

“Si amo, me borro.”
“Si alguien me quiere, acabaré fallando.”
“Si entro en una relación, perderé mi mundo.”
“Si deseo, hago daño.”
“Si siento demasiado, muero sintiendo.”

Pero eso es el sistema antiguo hablando.

Raven no está ausente. Raven está haciendo algo distinto: no te está apagando el corazón a golpes. Te está dejando sentir sin darte las llaves del coche en mitad de la tormenta.

Eso es importante.

No necesitas que Raven mate al chico astro.
Necesitas que Raven se siente a su lado y diga:

“Puedes sentir. Pero esta noche no decidimos nada.”

 

Y no decidimos nada, no porque no quiera, sino porque sinceramente no hay nada sobre lo que decidir, y aunque lo hubiese no podría hacerlo.  

El winter arc empezó hace unos días, este año no iba como supervivencia, iba enfocado a seguir construyendo sobre lo que ya edifiqué el año pasado. Time to be a man, que dice el reel. No hay epicidad de gym, esfuerzo y lucha en el trabajo.  La idea era construir de una vez el marco desde el cual vivir, ahora que sobrevivir ha dejado de ser la necesidad. 

Esto no lo vi venir, esto no lo busqué, o al menos no lo busqué como una estrategia o plan.  Pongo  Sigur Rós - Glósóli (Live In Ólafsvík) porque necesito frenar. Últimamente sueño con Inglaterra todo el rato, no es nada nuevo, pero se ha vuelto más recurrente. Ayer me encontré con Mamimi en las escaleras y luego soñé con ella.  El otro día hablé con Domingo y luego soñé con él. Últimamente mi cabeza sueña demasiado fácil.  

Normalmente en las noches de fiesta, cuando la música electrónica me abraza, me dejo llevar,  y el sábado lo hice como de costumbre, le di todo el amor que tengo a mis amigos, pero había alguien que apenas conocía y que con tan poco tiempo en mi vida no me habría salido darle cariño. Y fue algo raro... Porque sentía que pedía cariño, pero lo hacía torpemente, como un gato. Y yo conozco demasiado bien a los gatos. así que al final la abracé. Y mierda, porque lo que sentí no fue lo mismo que sentí con el resto, y no me lo esperaba, y no es lo que buscaba, porque nunca estuvo en mis quinielas, o eso creo...que a veces mi mente es un poco suya. Y pensé mierda mierda mierda, no te acerques más. Pero me volví a acercar.  y así varias veces.   Parece que han pasado 2 meses desde el sábado, y eso que no pasó nada, que si pasó, pero lo que pasó fue con mi sistema nervioso. 

Y pensé, bueno ya está. No pasa nada. Ya hemos pasado por esto no hace mucho, eres un ser que siente como una esponja absorbe agua, pero ya sabes que se te pasará en unos días....Pero joder, que largo se hacen los días...sobretodo cuando esta vez parece que no va a ser como las anteriores. 

He descubierto que quizás y sólo quizás las personas con apego evitativo me lo ponen fácil. Se van y vuelven y se van, y al final yo conmigo mismo me entiendo.  Aunque esto último es mucho decir, un pensamiento al aire sin mucho fundamento.  Quizás sólo estoy montando un pequeño espectáculo ahora mismo basado en mi forma de sobre-reaccionar. Quizás el sábado que viene no pase nada, y pueda volver a ser yo mismo en ese espacio seguro que es la oscuridad y las luces con la música electrónica. Y si no, pues ya veremos, no soy el mismo, aunque a veces se me olvide, no tengo ya 16 años.